lunes, 28 de enero de 2008

Proyección Formativa del Ingeniero

La inserción social, la productividad y el empleo de los jóvenes

Conferencia Internacional del Trabajo, 88, Ginebra, 2000.La formación para el empleo: la inserción social, la productividad y el empleo de los jóvenes. Ginebra : OIT, 2000. 74 p. (Informe V) (Publicado en español, inglés y francés).


El desarrollo de los recursos humanos y la formación para el empleo son una ayuda importante para los hombres y mujeres concretos, que pueden mantener así su empleabilidad y adaptabilidad en un mercado de trabajo en continua evolución por influencia de la mundialización, del cambio tecnológico y de los nuevos modos de organizar el trabajo. La educación y formación iniciales ponen el fundamento de su empleabilidad personal, al tiempo que la formación continua y la enseñanza permanente les dan los medios para mantenerla a lo largo de su vida laboral.
El desarrollo de los recursos humanos y la formación para el empleo mejoran sus posibilidades de encontrar y mantener un empleo; mejoran su productividad en el trabajo y su capacidad de obtener ingresos, elevan su nivel de vida y amplían sus posibilidades y oportunidades de carrera. Desarrollando la capacidad de los trabajadores para la prosecución de sus intereses colectivos e individuales, la educación y la formación fomentan un entorno favorable a la democracia económica y política.
Constituyen además un instrumento adecuado para el desarrollo de las nuevas capacitaciones, competencias y actitudes sociales, así como de la tolerancia y de la solidaridad que tan necesarias son para la participación económica, social y política en un mundo cada vez más integrado y sometido a continua evolución. Estas capacitaciones comprenden un buen conocimiento de las lenguas extranjeras, así como la capacidad de entenderse y de comunicar con gentes de diversas culturas y credos. Por último, la educación y la formación son indispensables a las personas que han de vivir en una sociedad que se basa en el conocimiento, las comunicaciones y la tecnología.

Las empresas pueden también obtener beneficios de la educación y de la formación, porque mejoran la productividad y aumentan los ingresos de los trabajadores. Para que las empresas puedan acrecentar la calidad de sus productos y servicios tienen que disponer de unos trabajadores dotados de una base educativa y formativa sólida: sólo así conseguirán ser competitivas en los mercados mundiales.

Como las personas individuales y las empresas, la economía y la sociedad en general se benefician también del desarrollo de los recursos humanos y de la formación. Utilizando mejor el potencial humano, la economía se hace más productiva, innovadora y competitiva. La formación puede contribuir a eliminar desajustes de las capacitaciones por sectores, regiones y ocupaciones. En los países industriales o en rápido proceso de industrialización, las inversiones masivas en educación y formación han generado importantes aumentos de productividad, un rápido crecimiento económico y toda una serie de progresos sociales.

La promoción de la justicia social y de la igualdad de trato en el empleo constituye otro objetivo importante del desarrollo de los recursos humanos y de la formación. La educación y la formación tienen un importante cometido que desempeñar para el fomento de la integración del mercado de trabajo y la inserción de los grupos de población susceptibles de discriminación: por ejemplo, las mujeres, los jóvenes, los trabajadores mayores y los grupos desfavorecidos (como las personas con discapacidad, las minorías étnicas y los migrantes).

Así pues, el desarrollo de los recursos humanos y la formación pueden contribuir mucho a promover los intereses de los individuos, de las empresas y de la economía y la sociedad. Pero, la educación y la formación no pueden por sí mismas solucionar los problemas del desempleo y del subempleo, como tampoco los derivados de la pobreza y de la exclusión social. Para ser eficaces, han de ser parte integrante de las políticas económicas y sociales, comprendidas las políticas macroeconómicas que fomentan el crecimiento económico equitativo y con alto coeficiente de empleos, y el progreso social.

El documento destaca que la educación y formación profesional suele dirigirse a los jóvenes entre los 16 y los 24 años, y tiene que hacer frente a los complejos problemas de la formación de los jóvenes. La formación profesional patrocinada por las instituciones públicas de muchos países de América Latina ofrece ejemplos de educación y formación profesional para los jóvenes. Chile ha sido uno de los pioneros de la reciente tendencia a la privatización y descentralización de los programas oficiales de formación.
El estancamiento del empleo del sector formal ha conducido a un apoyo generalizado (tanto por parte de los gobiernos como de las organizaciones no gubernamentales) a los programas que promueven el empleo por cuenta propia en el sector informal, y que se sirven no sólo de la educación formal sino también de la formación del mercado de trabajo.
El Programa Chile Joven ofrece formación patrocinada por los empleadores y de corta duración a los jóvenes desfavorecidos y desempleados, y ha sido copiada por otros países como Argentina (Proyecto Joven). Estos programas se dirigen a los jóvenes de hogares con pocos ingresos y escasa base educativa. La evaluación formal de Chile Joven apunta a que este programa aumentó en cerca de un 10 por ciento los ingresos inmediatos provenientes del trabajo de los que participaron en él.

Unos pocos países han integrado formalmente la educación y la formación iniciales en el empleo, sobre la base de las necesidades del mercado de trabajo. El resultado ha sido mantener bajas las tasas de desempleo juvenil y garantizar una transición relativamente suave de los jóvenes desde la escuela al trabajo.

El documento ofrece informaciones sobre otras experiencias llevadas a cabo en Dinamarca, Japón, Alemania, India, Africa; para resumir, los problemas de empleo juvenil siguen siendo causa de honda preocupación en casi todo el mundo. En ciertos aspectos, son ahora peores que hace 20 años. Muchos gobiernos se han centrado en mejorar la empleabilidad, suponiendo que si los jóvenes están más equipados para el trabajo en materia de capacitaciones y aptitudes, también podrán competir mejor en el mercado de trabajo y contribuir así a generar más empleos.
El aumento de los logros de la educación general, de la educación profesional y del aprendizaje en el trabajo así como el énfasis que ponen los programas del mercado de trabajo en la formación en el trabajo, todo ello refleja la búsqueda de una mayor empleabilidad juvenil.
Este informe fue presentado en la última Conferencia Internacional del Trabajo en su 88ª Reunión (2000) en la Comisión de Desarrollo de Recursos Humanos, y de su discusión general se presentan las conclusiones adoptadas.

Los objetivos del desarrollo de los recursos humanos y la formación para el empleo

Capítulo I: Mundialización, cambio tecnológico y nueva organización: el desarrollo de nuevas capacitaciones y competencias

Evolución gradual hacia una sociedad fundada en las capacitaciones.
El cambio tecnológico
La nueva organización del trabajo y la gestión de los recursos humanosConsecuencias del mercado de trabajo: empleo, capacitaciones y competencias.
Disminución del empleo permanente, aumento de la inestabilidad en el empleo y sensación de inseguridad.
Formas de trabajo atípicas o fuera de normas.
Dependencia del mercado de trabajo exteriorUn sector informal en pleno crecimientoLos efectos del mercado de trabajo: salarios e ingresos.

Capítulo II: Formación para mejorar la competitividad y la empleabilidad y para propiciar una prosperidad compartida.

El desfase de las capacitaciones: principales carencias en el desarrollo de los recursos humanos y en la formación de capacitaciones.
Promover la empleabilidad, la productividad y la inserción socialFormación y empleabilidad.
Educación generalEducación profesional y formación inicialEducación y formación continuas.
Educación y formación continuas: una demanda creciente y diversificadaDemanda empresarial de educación y formación continuasPolíticas activas del mercado de trabajo y educación y formación continuas.

Capítulo III: El empleo y la formación de los jóvenes

Los problemas del empleo juvenil: algunos datosPolíticas y programasEducación y formación profesionales.
La función de la información del mercado de trabajo y la orientación profesional.

Capítulo IV: Políticas de formación y evolución del sistema: gobernabilidad, diálogo y nuevas asociaciones.

Fuentes y tendencias de las reformas de las políticas y sistemas de formaciónAnte el problema del desempleoMejorar la calidad y la eficiencia de la formación.
Aumentar la inversión en formación y compartir los costos.
El buen gobierno y los asociados a la formación: hacia nuevas funciones y responsabilidadesHacia un nuevo reparto de funciones entre el Estado y el sector privado
La elaboración de un marco institucional y la capacidad de diálogo y asociación de los actores sociales.
La formación para grupos y sectores con necesidades especiales: la función de los asociados
La información sobre el mercado de trabajo y la orientación profesional
El mercado de trabajo y la orientación sobre la formación
La nueva función de la orientación, asesoramiento y reconocimiento de las capacitaciones y competencias.
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Puntos para la discusión:
1.- Desde su punto de vista: ¿Cual seria la principal proyección del ingeniero, para el ingreso en el campo laboral?.
2.-¿Que aportes importantes destaca el documento de Ginebra (2000), sobre la formación para el empleo, la inserción social y la productividad en los jóvenes?