jueves, 1 de noviembre de 2007

Corrientes Sociológicas de los siglos XVIII Y XX


POSITIVISMO

La primera de estas teorías, y la que da origen a la Sociología como ciencia, fue el Positivismo. Éste nace en un momento histórico en que las disciplinas científicas comienzan a entronizarse como ciencias de la verdad. Todos los procesos naturales eran sometidos a la observación y la experimentación. El cientificismo se extiende hasta la reflexión en torno a las actuaciones humanas. Desde el punto de vista político y económico, el ambiente europeo está marcado por los principios del Liberalismo.

Surge a finales del siglo XIX e inicios del XX, pero sus antecedentes se remontan al escepticismo del escocés David Hume (1711-1776), el racionalismo del alemán Inmanuel Kant (1724-1804) y al pragmatismo del francés Claude Saint-Simon (1760-1825). Esta corriente fue liderada por Auguste Comte (1798-1857) y John Stuart Mill (1806-1873)

Augusto Comte, pensó que la sociedad era un fenómeno científico, que se podía estudiar como un todo y de su estudio surgirán principios generales a toda sociedad. Estos principios serán lo suficientemente válidos como para conformar en los seres humanos una acción social, que conduzca a la fraternidad y solidaridad entre ellos, pues formarán acciones y creencias comunes. A esta ciencia capaz de crear esa reforma llamó Sociología.

El Positivismo aportó a la búsqueda humana la comprensión de que el ser es capaz de encontrar respuestas lógicas al mundo físico que le rodea, así como a todo lo que atañe a sus acciones y se convirtió en un enemigo ideológico de los principios religiosos, fundamentalmente del Cristianismo, considerados ideas erradas, porque apartaban al ser humano de la realidad. El conocimiento verdadero es sólo el que se origina de la experiencia.
De esta manera, busca en la ciencia la única vía capaz de aportar el conocimiento y, a través de ella, se domina y comprende a la naturaleza y a la sociedad misma, ambas instancias partes del mundo real. Sólo lo visible puede verificarse, cuantificarse y transformarse. Por lo tanto, el conocimiento sólo se origina de la experiencia y a través de él es posible construir una sociedad, que provea a sus integrantes bienestar y progreso. Como los hechos son la realidad científica, esta doctrina hizo de la disciplina histórica uno de sus pilares fundamentales.

FUNCIONALISMO
El Funcionalismo, de origen inglés, es una corriente sociológica del siglo XX y se origina en estudios del campo antropológico. Tuvo gran influencia en los Estados Unidos. Sus principales exponentes fueron, en Europa, Bronislaw Malinowski (Polonia. 1874-1942), Radcliffe-Brown (Inglaterra. 1881-1955), Evans Pritchard (Inglaterra. 1902-1973); en Estados Unidos, Talcot Parson (1902-1979) y Robert Merton (1910-2003).

En esta corriente se sostiene que la cultura conforma un todo inseparable y tiene su origen en los hechos sociales; es decir, es un hecho social, lo que significa que la sociedad actúa como un organismo vivo, con una serie de funciones que se complementan entre sí, pero que forman un cuerpo, un todo armónico. Por lo tanto, es una ideología de carácter holístico. De esta manera, la sociedad es concebida como un organismo biológico, donde cada una de sus partes cumple una función y se le percibe como un sistema, donde cada de sus partes cumple un papel o rol bien determinado.

MARXISMO

Esta corriente surge con el alemán Carlos Marx (1818-1883) y el prusiano Federico Engels (1820-1895), como respuesta a los socialistas utópicos, quienes, según Carlos Marx, habían interpretado la realidad social, pero no poseían ninguna propuesta para transformarla. Sienta las bases de su análisis en el estudio de las organizaciones humanas y la manera cómo se han organizado para la sobrevivencia; por lo tanto, el eje central de estudio son las relaciones económicas, las relaciones que surgen producto de la manera cómo se organizan para la producción material.
Erróneamente se ha visto al Marxismo como una ideología que propugna la violencia, a causa de una mala interpretación del llamado que hacen Engels y Marx a la transformación social, a través de procesos revolucionarios como único medio posible para acabar con la dominación del sistema capitalista.

Rafael Pla León (2003) nos explica que generalmente se ha confundido Marxismo con Comunismo, pero la diferencia es distinguible en el hecho de que las relaciones que se le establecen comprenden la esfera de un movimiento real. Pero, el Marxismo es un fenómeno intelectual, una reflexión que surge a partir de una interpretación de la realidad. Como filosofía, intentó explicar la sociedad capitalista de su tiempo. En tal sentido, Pla nos enfatiza que: ”Es cierto que el Marxismo tendría una estrecha relación con el movimiento obrero, o con los partidos comunistas formados en su seno; pero, esto no es motivo para no saber distinguir que son cosas diferentes y que su identificación obedece a circunstancias muy concretas y específicas”.

La confusión se presenta porque tanto Marx como Engels fueron activistas del movimiento obrero, al punto de ser impulsadores de la creación del Movimiento Obrero Internacional, en la Primera Internacional Comunista. El Comunismo es la acción que se desprende de la práctica social comunitaria, sustentada en los estudios de Marx sobre la manera de organización comunitaria de sociedades en la génesis de la sociedad humana, a lo que llamó “Comunismo primitivo”, como prueba histórica de que los seres humanos pueden convivir de manera solidaria y en condiciones de igualdad social. Para estos autores, el gran conflicto de la humanidad fue el surgimiento de la desigualdad social, cuando la sociedad comienza a dividirse en clases. Surgen, entonces, clases sociales que dominan y clases sociales dominadas.Estas clases sociales, según la teoría de Marx, en algún momento de su desarrollo histórico, entran en contradicciones y surgen, así, las luchas, unas para liberarse y otras para perpetuar la dominación.

ESTRUCTURALISMO

Es una corriente de pleno auge del siglo XX. Se desarrolla a partir de los años sesenta y vino a ser una respuesta al Marxismo y al Funcionalismo. Tiene su origen en los análisis lingüistas del belga Ferdinand de Saussure (1857-1913), el cual explicó el funcionamiento lingüístico, a través de la manera cómo se organizan los elementos de una lengua; es decir, desde la estructura gramatical, de eso que nosotros llamamos gramática.

Los estudios de Saussure inspiraron al antropólogo belga Lévi-Strauss (nacido en Bruselas en 1908). El estudio de la estructura de la lengua sirvió a Lévi-Strauss para explicar a la sociedad humana desde las estructuras sociales y no desde las acciones individuales; es decir, para este autor, la acción colectiva obedece a patrones sociales, a unidades que constituyen el todo, pero que deben ser desglosadas para su estudio. Estas unidades forman una red que es el tejido social. Todo hecho humano entraña una estructura y para comprenderla hay que entender el hecho y su cadena.

Bien, como podemos percibir, cada una de estas corrientes ha aportado un aspecto fundamental para el conocimiento de la sociedad humana, no sólo desde el punto de vista de su evolución, sino también para la comprensión de su funcionamiento y conformación. He aquí la importancia de este breve recorrido por estas corrientes del análisis sociológico.

TEORÍA KEYNESIANA

John Maynard Keynes fue un conocido economista británico, nacido en Cambridge, el año de 1883. Su teoría económica cuestionó y prácticamente echa por tierra, principios fundamentales de la teoría económica clásica. La teoría clásica económica sostenía que, de manera natural en las leyes del mercado y en algún momento de su despliegue, llega a igualarse la oferta y la demanda. A mayor demanda, la oferta baja sus precios en el mercado e incrementa el acceso al campo de trabajo y decrece el desempleo. El papel que debía cumplir el Estado era sólo de resguardo y apoyo al sector económico.

A partir de 1929, se desencadena una profunda crisis económica a nivel mundial, que puso en peligro la economía mundial, la cual se sustentaba en el “patrón oro”, originada por la caída de la bolsa de valores de Nueva York. Esta crisis originó un considerable contingente de desempleados y develó la vulnerabilidad de esta premisa sustentada por los economistas clásicos
Keynes, al analizar esta crisis comprende, primero, la necesidad de sustentar la economía mundial en un patrón diferente al oro. Hasta entonces, la mayoría de los economistas y de los responsables de las políticas económicas habían aceptado los altibajos de los ciclos económicos como inevitables y fueron precisamente estas ideas lo que les impidió hacer frente a la depresión de los años 30. Sin embargo, Keynes, con una nueva teoría, analiza la causa de los ciclos económicos en los que se alternan períodos de elevado desempleo y elevada inflación, sugiriendo, además, a los gobiernos cómo podían controlar los peores excesos de los ciclos económicos.Keynes expuso un doble argumento. En primer lugar, afirmó que en las economías de mercado Es posible que el desempleo sea elevado y que se sub-utilice la capacidad. Además, afirmó que la política fiscal y monetaria puede influir en la producción y reducir así el desempleo y acortar las recesiones económicas.

Estas proposiciones provocaron grandes controversias; pero, después de la Segunda Guerra Mundial, la economía keynesiana acabó dominando la macroeconomía y la política económica de los gobiernos. Durante la década de los años sesenta del siglo XX, casi todos los análisis de la política macroeconómica se basaron en la visión keynesiana del mundo.

En la actualidad, pocos economistas creen que la política de los gobiernos puedan eliminar los ciclos económicos, como prometía la teoría de Keynes, ya que ni la economía ni la política han sido las mismas desde la publicación de su teoría.

NEOLIBERALISMO

El Neoliberalismo es una teoría que surgió a fines del siglo XX, y vigente en la actualidad del siglo XXI. Con este vocablo se caracteriza a una serie de postulados económicos, filosóficos, sociales y políticos, que retoman fundamentos básicos del Liberalismo, surgido durante el siglo XVIII en Europa. Estos principios básicos son los de la libre empresa, la competencia del mercado, gobiernos, que amparen la dinámica de la producción capitalista y una ideología de carácter global que sostiene la necesidad y virtud de la economía de mercado capitalista.

El científico, de origen alemán y radicado en Costa Rica, Franz Hinkelanmert (2005. “El sujeto y la ley”), define el Neoliberalismo como “la sociedad del cálculo”. Para el colombiano Enrique Russel (2006. El discurso teórico del pensamiento neoliberal). El pensamiento neoliberal se sustenta en la idea y creación de una gran sociedad, cuyos principios fundamentales son la libertad económica, de los individuos y el mercado como principal institución económica y social. En tal sentido, el mercado se convierte en la única y exclusiva realidad en el Neoliberalismo.

Continúa señalando Dussel, que la condición para el mercado es la libre competencia, vivencia da en la libertad individual, la libertad de la propiedad privada y la libertad de los precios. Por eso, para Dussel, los grandes enemigos del Neoliberalismo son el nacionalismo y el Socialismo. Está basado en un “complejo desarrollo metodológico y teórico”, que relaciona la supuesta superioridad del mercado de la libertad individual y un supuesto orden espontáneo, que brota de la dinámica del mercado.

Para Dussel, el Neoliberalismo posee una misión de lo humano, violenta y agresiva y va en contra de “cualquier tipo de planificación, la justicia social, el nacionalismo constructivo y cualquier tipo de utopía, que no está fundada en el mercado y sus mecanismos”.